Responsabilidad de los cónyuges por las deudas de la Empresa Familiar

Toda empresa necesita un capital inicial para arrancar, y ese capital inicial puede provenir de los bienes propios de alguno de los dos cónyuges o puede provenir de la comunidad de gananciales.

Dependiendo de qué forma jurídica haya asumido la empresa, la misma será considerada como un bien ganancial o no lo será. Y si la empresa familiar es considerada como un bien ganancial, la comunidad conyugal deberá responder con todos sus bienes por las deudas de la empresa, con lo cual, si esto ocurriera, se perjudicarán ambos cónyuges por las deudas de la empresa aunque sólo sea uno de ellos el que está a cargo de la misma. Esto pudiera parecer injusto pero no lo es, porque si ocurriera lo contrario, es decir, si la empresa prosperara, se beneficiarían ambos cónyuges aunque sólo uno de ellos esté a cargo de la misma.

Esto es lo que sucede con las empresas unipersonales de responsabilidad ilimitada fundadas durante la vigencia de la comunidad de bienes a costa de los bienes comunes, aunque fueren a nombre de uno solo de los esposos, las cuales según el art. 32 inc. 4) de la Ley 1/92, son bienes gananciales. Continúa diciendo el artículo que si para la fundación de la empresa concurriese capital propio y capital ganancial –independientemente de la proporción de cada uno- , la empresa será ganancial, dejando a salvo el derecho del titular del aporte propio, de pedir el resarcimiento correspondiente cuando la comunidad conyugal se disuelva.

Ahora bien, si el cónyuge moroso fuere propietario de una empresa individual de responsabilidad limitada, las deudas de la empresa serían pagadas solamente con los bienes de la empresa, los cuales pertenecen en exclusividad a la empresa y no al comerciante, pues la intención de una persona que tiene este tipo de empresa es justamente limitar la responsabilidad de la misma al patrimonio asignado a la misma y no comprometer el resto de su patrimonio.

Desde antaño que los comerciantes han intentado impedir que sus bienes propios sean afectados al pago de las deudas de sus empresas y a tal efecto se han creado las sociedades en general, las cuales son personas jurídicas y como tales, tienen un patrimonio propio, separado del de sus socios. Entonces, las deudas de una sociedad se pagan, en principio, con los bienes de la sociedad, aunque existen algunos tipos de sociedades que tienen responsabilidad subsidiaria, ilimitada y solidaria por las obligaciones sociales, por ejemplo la sociedad colectiva.

La sociedad de responsabilidad limitada fue creada específicamente para prevenir que las deudas de la empresa  comprometan el patrimonio personal de los socios, los cuales solo responden por el valor de sus aportes, a no ser que hubieran incurrido en alguna de las irregularidades que la ley sanciona con el levantamiento de la limitación de la responsabilidad.

Si los cónyuges son socios en una sociedad de responsabilidad limitada –lo cual está permitido por nuestra ley- entonces, la responsabilidad por las deudas de la empresa se circunscribe a los bienes que se le ha asignado, los cuales son separados del patrimonio de ambos (bienes propios y/o gananciales). De hecho que la intención de la ley al permitir este tipo de sociedad entre cónyuges fue justamente la de preservar el patrimonio de la familia, a fin de que los cónyuges puedan criar a sus hijos con un marco mínimo de estabilidad económica.

Claro que el patrimonio de la sociedad tuvo que haberse conformado con bienes propios y/o gananciales de los cónyuges –independientemente de la proporción- y estos bienes serán los que respondan por las deudas de la sociedad, pero por lo menos los demás, los que hayan sido preservados de entrar al patrimonio de la sociedad quedarán libres de la responsabilidad del pago de las deudas de la empresa.

En cuanto a la sociedad anónima, al ser las acciones generalmente al portador, de transmisión por simple endoso, pueden ser constituidas entre cónyuges, y en este tipo de sociedad, la sociedad responde de las obligaciones sociales con su patrimonio en todos los casos, a diferencia de la S.R.L., en la cual, si los socios han sobrevaluado los aportes en especie, responderán común y solidariamente por daños a terceros, incluso con sus bienes propios.

Conclusión:

Dependiendo de qué forma jurídica haya asumido la empresa, los cónyuges se verán comprometidos a responder con los bienes propios/gananciales por las deudas de la misma, en mayor o en mejor grado. En todos los casos, el destino de la empresa familiar afecta a los dos cónyuges y a sus hijos/as, es decir, a toda la familia, razón por la cual resulta trascendente buscar el desarrollo, la estabilidad y la perdurabilidad de la misma.