Las ventajas de tener un Protocolo Familiar para la familia empresaria

Hacia una Empresa próspera y una Familia unida

El Protocolo servirá para “prevenir” conflictos entre los miembros de la familia empresaria, que es mucho mejor que “solucionar” conflictos ya instalados. En él los familiares deben acordar sobre temas que podrían ser fuentes de problemas entre ellos, tales como: los requisitos de contratación de familiares consanguíneos y/o políticos, la fijación de sus salarios, los requisitos de promoción, la evaluación de trabajo, la desvinculación, etc., pautas para la venta de acciones, y la creación de órganos familiares que sean un puente entre los miembros de la familia que trabajan en la empresa y los que no lo hacen, para evitar que estos últimos queden desinformados acerca de la situación de la empresa.

Es que una empresa de familia, si bien tiene un fin económico que cumplir: el de satisfacer las necesidades materiales de los familiares, lo debe hacer sin perjuicio del cariño, la confianza, el respeto, y la solidaridad que deben primar en una familia que se precie de ser una buena influencia para sus miembros y un buen puerto de donde partir y al cual volver.

¿Cuál es el proceso para llegar a un Protocolo Familiar?

En el Estudio Jurídico Sapena & Asociados acompañamos a los miembros de la familia durante todo el proceso de redacción, que incluye una primera etapa para realizar un diagnóstico general acerca de las necesidades específicas de cada familia en particular, una segunda etapa, que es la de buscar consensos, y una tercera etapa, que es la de redacción del Protocolo.

En la primera etapa se recomienda realizar reuniones individuales con cada miembro de la familia para escuchar cuáles son sus proyectos, sus preocupaciones, los temas relacionados con la empresa de familia que les gustaría que sean regulados y la manera en que les gustaría que lo sean. En la segunda etapa, se necesitan reuniones grupales donde los miembros de la familia consensúen los temas a regular en el Protocolo mediante un debate respetuoso, lo cual cumple un doble propósito: el de aprender a escuchar y a disentir y el de aprender a ceder para acordar. La tercera etapa, la de redacción del Protocolo queda prioritariamente a cargo de los miembros del Estudio Jurídico, quienes una vez terminado el ensamblaje de todo lo acordado por la familia, le presentarán a ésta un borrador de Protocolo a ser aprobado por los familiares.

Todo el proceso dura normalmente unos 6 meses, aunque pudiera alargarse si hubiera problemas de relacionamiento y de entendimiento entre los miembros de la familia, pues si dichos problemas dificultan la obtención de consensos entre los mismos, será necesario buscar la ayuda de un especialista en la materia, con el cual nosotros también les podríamos contactar si así lo desearan.

Por último, habría que actualizar periódicamente el Protocolo Familiar, ya que el mismo es un acuerdo de voluntades de los miembros de una familia en un momento determinado por las personas que conforman la familia en ese momento determinado, por lo que a medida que vaya creciendo o cambiando la familia, habrá que adecuarlo a las necesidades de cada época. Para dicha actualización también contarán con la ayuda del Estudio Jurídico.